sábado, mayo 23, 2009

Descubriendo Caletita Buena


Me encontraba sentado a horcajadas sobre una zodiac, y con un solo remo avanzaba lentamente, tratando de no hacer ruido y deslizando silenciosamente la pala del remo en el agua. Cada vez que avanzaba, se provocaba una asombrosa luminiscencia que emitían miles de noctilucas que transformaban la bahía en una acuosa galaxia, llena de estrellas y cometas marinas. Estaba disfrutando completamente de esta situación, mientras me acercaba también al velero que se encontraba anclado en la mitad de la bahía. Era el Aline, la nave que nos permito navegar desde Arica hasta esta hermosa y protegida caleta que es conocida por los pescadores como Caletita Buena. A medida que me acercaba fui identificando las voces de Wladimir ( el Capitán) y de su hijo Marko( marinero) que conversaban animadamente de la belleza escénica que nos rodeaba. Al verme se aprestaron a recibir las amarras del bote y subí abordo. Ambos me preguntaron por Wilfred, les dije que no vendria abordo y que se había quedado en la playa alimentando la fogata, ya que habíamos escogido dormir en tierra en un improvisado campamento en la playa. Luego de una conversación relacionada con las historias del lugar, me ayudaron a embarcar los sacos de dormir y algunos pertrechos para desayunar al día siguiente. Luego me despedí de ellos y deseándonos mutuamente las buenas noches, comencé a remar de regreso a la playa. Nuevamente me embobé con los resplandores en el mar de las Noctilucas. En tierra me esperaba Wilfred, que al igual que yó, andaba en cortos y a pata pelada. Arrastramos el zodiac unos metros por la arena alejandonos de la orilla, el contacto con el mar y la arena a medianoche me hacían sentir muy bien. Era como retornar a lo que siempre quise hacer, estoy feliz. La navegación hasta aquí fue muy tranquila, nos habíamos encontrado cerca de aquí con miles de petreles y una escuela de juguetones delfines Duski, es impresionante la variedad y cantidad de fauna marina que viven en este apartado lugar. Durante la tarde en una primera prospección del lugar, ya me he quedado maravillado, es hermosísimo. Desde una elevación estratégica que no me quepa la menor duda que fue utilizada por los antiguos changos, se domina un vasto territorio que me atrapa e intriga. La plataforma costera es casi plana desértica y a muchos metros de la costa encuentras millones de conchas marinas casi petrificadas por el paso del tiempo. El color de la tierra es diferente, este alguna vez fue una enorme playa en la cual podías caminar cientos de metros y mantener la profundidad. Usando los binoculares distinguí muy lejos unas manchas blancas en el desierto. Tengo la impresión que se treta de unos gigantescos huesos de ballenas. Todos estos sucesos nos mantienen a Wilfred y a mí despiertos, planificando las excursiones para el siguiente dìa. El se marchará a pescar a bordo de su Kayak por la costa cercana, yo me iré de Trekking para llegar a las manchas blancas y al comienzo de la cordillera para ascender buscando un paso a la cima. Cerca de las dos de la madrugada nos introducimos en nuestros respectivos sacos de dormir y junto a las brasas que quedaban de la fogata, poco a poco me dejo llevar al mundo de los sueños acompañado por el suave susurro de las olas en la playa

1 comentarios:

johanna ramirez dijo...

Y .. asi es como me adentro en mi mundo..
Me gusto mucho el relato akel!....